Las empresas extranjeras que operan en Venezuela, como el gigante español de las telecomunicaciones Telefónica SA, pugnan por repatriar sus beneficios mientras la fuerte escasez de dólares sigue ahogando la economía del país sudamericano.  Venezuela parece una idea fantástica sobre el papel en cuanto a crecimiento para Telefónica, la segunda mayor empresa española por valor de mercado, pero los controles de divisas del país americano se han convertido en un campo de minas e impiden que el grupo repatríe unos US$2.000 millones de beneficios desde 2006.