Su filial Santista Textil ha procedido al cierre de la planta de Aracajú, una de las cinco fábricas con las que cuenta en Brasil, informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Según la compañía, esta medida tiene como objetivo optimizar su estructura productiva y de orientar su producción a los tejidos de más valor añadido. Su cierre conlleva la rescisión de los contratos de 400 trabajadores, los cuales serán indemnizados de acuerdo con la legislación laboral brasileña, estimándose que el importe total por este concepto ascenderá a 1,5 millones de euros.