El nuevo año nos depara un escenario similar en muchos aspectos al 2010, caracterizado por un desigual crecimiento de las economías, un endurecimiento de las políticas monetarias en los países emergentes, escasos problemas desde la inflación en los desarrollados y una situación incierta en la periferia europea.

Emergentes, continúa el crecimiento

Los motores del crecimiento del PIB mundial continuarán siendo los emergentes, que mantendrán su papel de “motores” del impulso económico. El consumo agregado de estos países aventaja ya al americano, y esperamos que su crecimiento, algo menor que en 2010, continúe durante 2011 a ritmos aún altos: 9% en China, 8% en India o 4,5% en Brasil.

Este comportamiento diferenciado de las economías emergentes obliga a abordarlas desde una nueva perspectiva. En este sentido, nuestra recomendación es una apuesta transversal por emergentes en 2011: es decir, no necesariamente limitada a la renta variable o a empresas locales, sino a lo largo de todas las alternativas de inversión (renta variable ‘desarrollada’, renta fija, divisas…).

Europa y Estados Unidos, aún con interrogantes

En cuanto a los países desarrollados, la duda para este nuevo año es si el crecimiento vendrá acompañado o no de un mayor endeudamiento por parte de los consumidores. Aunque la oferta de crédito ha mejorado durante 2010, el problema radica aún en la aún escasa demanda.

Mientras que EEUU seguirá creciendo por debajo del potencial, con grandes interrogantes abiertos en las previsiones (ritmo aún lento de creación de empleo, evolución del sector inmobiliario…), en Europa veremos un crecimiento en dos velocidades. Por un lado, Alemania comienza el año con una inercia positiva tras volver a sorprender en 2010; por el otro, la crisis de la débil periferia europea dista aún de estar solucionada, y se podrían volver a vivir focos de tensión durante un año que estará marcado por las fuertes exigencias en el cumplimiento de reducción del déficit público.

Respecto a España, no esperamos un diferencial tan marcado como este año, en detrimento del Ibex, aunque el nacional seguirá sin ser un mercado central de cara a 2011. Serán valores no pertenecientes al Ibex 35 los que mejor comportamiento tendrían. Por otro lado, los grandes bancos serán una buena opción siempre y cuando veamos precios similares a los que se han alcanzado en los momentos de mayor estrés en los mercados periféricos.


Apuesta por la renta variable y la gestión alternativa

Confiando en el impulso emergente, los beneficios de las empresas seguirán creciendo a tasas medias del 15%, llevando al PIB mundial a un escenario de un 4,5% de crecimiento en 2011. A esta previsión se une la hipótesis de unos tipos de interés a largo plazo ligeramente superiores a los actuales, en niveles del 3%. Todo ello hace de la renta variable un instrumento de inversión con destacado potencial para el nuevo año, con revalorizaciones medias en torno al 15%.

Además, la renovada actividad de fusiones y adquisiciones retomada durante 2010 seguirá apoyada por la saneada situación de deuda de las empresas, la necesidad de crecimiento, y los bajos tipos. Todo ello supone un apoyo a la renta variable, en la que nuestros mercados favoritos son los europeos y asiáticos (exceptuando Japón). No debemos olvidar estar presentes en pequeñas y medianas compañías.

Vemos 2011 como un año de estrategias oportunistas, considerando unos mercados no tan correlacionados como en 2010. El aumento de la regulación y la transparencia, la alta actividad en eventos corporativos, así como una mayor liquidez en los mercados y la flexibilidad de los productos de gestión alternativa los convierten en una buena apuesta, sin dejar de lado la necesidad ser más selectivos ante la mayor oferta UCITS III.