A pesar de una semana relativamente tranquila en los parqués bursátiles, los bancos españoles no han podido pasar desapercibidos.

Moody’s alertaba de rebajar la calificación a unas 30 entidades españolas. La agencia relacionaba esta advertencia con la que hizo el día 15, cuando colocó la deuda soberana en revisión por los abultados déficits que acumulan las comunidades autónomas, así como su preocupación por las necesidades de financiación de la banca española.

Aún así, las entidades españolas han logrado publicar unas cifras positivas los nueve primeros meses del año, sin necesidad de acudir a ningún rescate, a diferencia de como lo hizo en su momento EEUU o, recientemente, Irlanda. Pero ¿cuánto durará?

A pesar de las medidas adoptadas y las que se prevén para el 2011, el vencimiento de los principales bancos españoles se estima en unos 55.000 millones de euros (Santander, BBVA, Popular y Sabadell) y de 90.000 para el conjunto de la banca. El miedo a que éstos no puedan asumir estos pagos está afectando de forma negativa al mercado de deuda pública, pagándola cada vez más cara.

¿Qué se espera para el 2011? La banca se someterá de nuevo a los test de estrés, pero esta vez habrá mayor transparencia para renovar la confianza entre los inversores. Acordaros que los bancos de Irlanda superaron los últimos y fijaros cómo han terminado! Además, el Banco de España hará pública la exposición de la banca al sector inmobiliario de forma periódica. Sí que habrá más transparencia, pero los bancos tendrán que hacer obras de ingeniería para que la nueva situación no les repercuta en su estructura financiera. Y es que en el valor de sus activos hay inmuebles que son créditos de promotoras que ya han desaparecido. De este modo, si hasta ahora, el índice de morosidad era del 5,61%, según Moody’s éste pasaría al 9,2% si se añaden estos inmuebles. Si realmente queremos ser más transparentes, sin lugar a dudas la presión sobre la deuda soberana en 2011 se prevé más alta.

Por lo tanto, el principal problema de nuestras finanzas es la deuda bancaria, sin ésta, el déficit público estaría en niveles más que aceptables. ¿La solución? Un rescate.