En una decisión sorprendente, ayer por la tarde Paulo Portas, Ministro de Asuntos Exteriores portugués y también líder del partido CDS que sustenta la coalición de gobierno, presentó su dimisión al primer ministro. Se trataba de la segunda dimisión de un miembro del gobierno portugués tras la anunciada previamente por Vítor Gaspar, Ministro de Finanzas.

Las razones dadas son que su presencia en el gobierno se ha vuelto insostenible después de las diferencias por el nombramiento del nuevo ministro de Hacienda. Un par de horas más tarde, el primer ministro hacía una declaración diciendo básicamente que aceptaba la dimisión y que no dejaría su cargo pendiente de aclarar la situación con sus socios de gobierno del CDS.

Hoy la prensa portuguesa informa de que otros miembros del gobierno pertenecientes al partido CDS anunciarán su dimisión hoy.

La situación planteada resulta claramente negativa para el sentimiento del mercado y es la causante de la incertidumbre que se ve esta mañana. Cuando se trata de política todo es posible, incluso lo peor. Las dimisiones han sido una sorpresa y ponen de manifiesto discrepancias irreconciliables en la coalición de gobierno.

Si el resto de miembros del gobierno pertenecientes al partido CDS anuncian su dimisión como adelanta la prensa portuguesa, el escenario más probable es la caída del gobierno de Passos Coelho.

Caben no obstante otras posibilidades que dieran continuidad al actual gobierno y evitara la convocatoria de nuevas elecciones, aunque lo haría en una posición de extrema fragilidad. En el caso de convocar se elecciones las encuestas más recientes indican que el Partido Socialista sería el ganador, situación que suavizaría dialécticamente la política de austeridad pero no sería un cambio dramático en la política seguida.

En el corto plazo sin embargo habrá incertidumbre y eso debería ser negativo para el mercado de renta variable portugués y por contagio para el español. Especialmente las empresas con mayor exposición al mercado interno y un mayor apalancamiento deberían experimentar mayor volatilidad, así como los sectores más ligados al riesgo soberano, esto es Banca, Telecomunicaciones y Utilities.

La situación técnica de fondo es que los índices europeos se encuentran ahora en zona de vulnerabilidad significativa, por lo que la incertidumbre política portuguesa llega en el momento más inoportuno, teniendo en cuenta además que no ha finalizado la corrección en Estados Unidos, y el desarrollo de los acontecimientos en Egipto.

En resumen, los índices de renta variable europeos se han visto afectados por una corrección importante que no anula la tendencia alcistas de largo plazo, aunque en Portugal y España sí las pueden poner en cuestión. Se prolonga por lo tanto el tira y afloja que se inició a principios de este año y que aún no ha producido un claro resultado. Los mercados europeos se encuentran en un proceso de revisión y deliberación, cuyo resultado más plausible es terminar en una continuación de la tendencia alcista, e incluso en el caso de una ruptura a la baja, es remoto el escenario de que ello representará un cambio de tendencia.