Si el Congreso portugués echa esta tarde atrás el plan de reducción del déficit luso presentado por el Gobierno, el mercado espera que Presidente José Sócrates dimita. Con este escenario, la petición de rescate del país está en boca de todos pero la extensión de este problema también preocupa, y mucho, debido a la exposición a la deuda portuguesa que España y Francia tienen. ¿Podríamos tener un efecto contagio de esta situación en otros países?

Esta tarde, a las 16 hora española, el Congreso de Portugal votará el plan de ajuste fiscal presentado por el PSP. El partido de José Sócrates prevé que las medidas puestas sobre la mesa sean suficientes para recortar la deuda del país al 3,7% entre 2012 y 2013. Sin embargo, todos los partidos políticos de la oposición han mostrado ya su rechazo a un plan que consideran escaso para atajar el problema.

Esta situación reabre el debate sobre el posible rescate de Portugal por parte del Fondo europeo, además de la propia permanencia de José Sócrates al frente del Gobierno del país, ya que el presidente ha condicionado su continuidad en el cargo al éxito del nuevo plan de ajuste.

Pase lo que pase, Portugal parece abocado al rescate, ya que esta semana el Banco Central Europeo ha dejado de comprar deuda lusa. Según Soledad Pellón, analista de IG Markets, “hay demasiadas similitudes entre este país y otros que ya fueron rescatados, como la rentabilidad del bono portugués, que está por encima del 7,4%”. Además, “también se dice que Europa podría estar presionando a Portugal para que acepte el rescate y así se relaje el mercado de deuda".

Según Ramón Forcada, director de análisis de Bankinter, “nosotros consideramos que Portugal ya ha caído”, señala Forcada. La rentabilidad de su bono a 10 años es muy cercana al 8%. El problema que hemos visto con Irlanda y Grecia es que la razón del rescate no está cumpliendo los objetivos que es reducir de manera importante el coste de la financiación.

Actualmente el Fondo de Rescate europeo cuenta con 250.000 millones, aunque los países de la Eurozona llegaron recientemente a un acuerdo para ampliar esta cifra hasta los 440.000 millones para el mes de junio. Esta misma semana la ministra de economía española, Elena Salgado, comunicaba que España aportaría al Fondo 83.327 millones de euros.

Javier Velasco gestor de Inversis Banco, avisa de un posible escenario apocalíptico, ya que "la exposición que tiene nuestro país a la economía portuguesa es mayor por la proximidad. Además, Francia depende en gran medida de España, y Alemania de Francia, por lo que el efecto dominó podría ser desastroso". Recordemos que los bancos franceses son los que mayor exposición tienen a la deuda lusa (32,2%), seguidos de los españoles (18,4%).

Todo esto también está añadiendo presión a la Bolsa europea. En el país vecino, su principal índice bursátil,el PSI-20 cede un 1,47% hasta los 7.743 puntos. Absolutamente todos sus valores cotizan en negativo, con Sonae Ind a la cola cediendo un 3,34%. Mientras, en el Ibex 35 se mantiene en la cuerda floja ante la caída estrepitosa de la banca. Banco Santander cede un 0,95%, Popular un 0,86%, BBVA un 0,50%, Sabadell un 0,57% y Bankinter un 0,44%. En francia, el CAC-40 también tiene a su banca en rojo: Société Genérale cede un 1,46%, Credit Agricole un 1,44% y BNP Paribas un 0,66%.

Con todo ello, si Portugal pide rescate, su presidente del Gobierno dimite y la renta variable lusa no se recupera el escenario de crisis económico-política parece asegurado pero, ¿podría contagiarse a España? o, peor aún, ¿provocar un efecto dominó a otros países de Europa?