La situación que atraviesa Portugal y que hace que pueda ser la próxima en ser rescatada no es muy diferente a la del resto de países periféricos de la zona euro: un déficit elevado, medidas insuficientes para corregir la situación y una falta de confianza de los mercados en su recuperación.

Determinados países de la UE como Alemania o Francia estarían presionando a Portugal para evitar un mayor contagio de la crisis de deuda pública que pueda acabar con el rescate del país.

La exposición del sector financiero español a la deuda del país vecino puede hacer que un posible rescate de este tenga mayores consecuencias negativas para España que para el resto de países de la UE.




Según los últimos datos publicados por el Banco Internacional de Pagos los bancos españoles acumulan un tercio (60.279 millones de €) del total de la deuda portuguesa incluyendo la deuda pública y la privada, además posee el 38% de toda la deuda de Portugal que está en manos de la banca europea el aspecto positivo se observa en la composición de dicha deuda ya que el grueso de esta pertenece al sector privado, menos susceptible que la deuda del sector público de sufrir reestructuraciones.

Dentro del sector bancario español las tres entidades mas expuestas son Banco Santander (4.900 millones de € de obligaciones de Portugal) seguido del Banco Popular (657 millones de €) y el BBVA (629 millones de €).

Detrás de España y a bastante distancia los países que se encuentran mas expuestos a la deuda de Portugal son Francia, Alemania y Reino Unido.

Con estos datos podríamos afirmar que las consecuencias de un posible rescate de Portugal serían más negativas sobre nuestro sector financiero que los anteriores rescates que se produjeron en 2010 sobre Irlanda y Grecia debido en gran medida a la exposición de nuestro sector bancario a la deuda portuguesa tanto privada como pública siendo la mayor de todos los países de la zona euro.