Las sucursales de Caja Castilla-La Mancha en Madrid operaban con normalidad en las primeras horas del día, con una limitada afluencia de clientes solicitando información y de los que sólo una mínima parte exigió el reembolso de sus ahorros y la cancelación de cuentas. Según manifestaron a EFE varios trabajadores y directores de sucursales ubicadas en distintas zonas de la capital, la afluencia de clientes superó ligeramente la de otras jornadas, pero sin que se registraran momentos de "pánico" ni se llegaran a formar filas, como temían a raíz de la publicación ayer de la intervención de la entidad castellanomanchega.
"Ha habido más llamadas pero con las explicaciones sobre los beneficios de la intervención del Banco de España y la confianza que los ahorradores tienen en nosotros, se quedan más tranquilos", señaló a EFE el director de una sucursal, que incluso tenía copias de la nota de prensa del Consejo de Ministros para distribuirlas entre sus clientes.

"La gente busca información y, a pesar de que se han producido algunos reembolsos, no ha sido nada comparado con lo que se podía esperar", señaló el máximo responsable de otra oficina.

De hecho, una cajera manifestó que tan sólo dos clientes habían acudido tras la apertura para recuperar sus ahorros y cancelar sus posiciones en la entidad.

La sensación general entre los clientes no era de miedo ni inseguridad, sino de indignación y desconfianza por el modo en el que se ha informado de la operación, al entender que deberían haberse difundido con mas transparencia y antelación las posibles soluciones que se barajaban para la caja.

"No se entiende que primero pongan tanto énfasis en la fusión y después, sin proporcionar información ninguna, intervengan la caja", se quejaba un cliente, que había acudido a sacar dinero como siempre hace a finales de mes.