Poco a poco se van despejando ciertas incógnitas que podrían calmar un poco los mercados, ya que en ocasiones tienen a sobrerreaccionar sobre todo cuando las perspectivas económicas y la de los inversores en general son poco halagüeñas.
 
La Unión Europea empieza por fin a tomar medidas de verdad y aunque hay reticencias por parte de algunos de los países del núcleo de la Zona Euro a la hora de reducir la presión fiscal sobre los gobiernos de la periferia, se ven también señales de unión en un intento por salvar una situación muy complicada. Por un lado se intenta llegar a un acuerdo para que los fondos de rescate actúen e inyecten directamente capital en la banca española, lo que significa que no se sumará presión a los vencimientos tan elevados que tiene que hacer frente nuestro país en los próximos tres años. Se discute también si estos mecanismos podrán comprar deuda en el mercado primario y secundario y por otra parte se están estimando las cuantías, plazos y coste. Lo cual es una buena noticia sin duda para el conjunto de la Zona Euro, que unido al cambio de mentalidad que poco a poco está haciendo mella entre los gobernantes europeos en cuanto a políticas de impulso del crecimiento, podemos ser un poco menos pesimistas que hace unas semanas.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los mercados demandan actuaciones rápidas, veraces y contundentes. El BCE lleva cerca de cuatro meses sin comprar deuda soberana para aliviar las tensiones en los mercados y las continuas disputas en el debate “eurobonos sí o eurobonos no”, unido a la realidad de un sobreendeudamiento de estado, empresas y familia, niveles de desempleo muy elevados y la reducción de los ingresos, provoca que los inversores sean bastante reticentes a la hora de tomar posiciones más arriesgadas y optar por hacer entradas en bolsa.

Es cierto que las valoraciones de las empresas europeas en general son muy atractivas, donde pagando una rentabilidad por dividendo por encima de la media de su sector y cotizando con PERs históricamente bajos, sin duda presentan una buena oportunidad de inversión, son la perspectiva de hacernos una cartera de largo plazo. Hay que tener en cuenta, que a la hora de realizar entradas o salidas en bolsa, lo más probable es que los techos y suelos de mercado no se acierten, pero con una perspectiva de inversión con un horizonte temporal amplio, podemos comenzar a crear una buena cartera, diversificada, que ofrezca buenas rentabilidades e ir adaptándola a los diferentes movimientos del mercado.

Desde Aspain 11, seguimos pensando que hay que ser cautos a la hora de sobreponderar en un mercado concreto y una dirección única. Todavía quedan muchos temas por resolver en Europa y no estamos libres del estigma de la crisis. Creemos que la opción más óptima podría ser comprar poco a poco, por partes, en sectores algo más defensivos como el sector utilities o salud dado que la incertidumbre de lo que pueda pasar en los mercados a lo largo del verano sigue latente. Pensamos que en estos momentos, el pilar básico para crear una cartera debe ser la diversificación y el control del riesgo. Seguimos pensando que EEUU y las economías emergentes está mejor situadas que la Zona Euro para este año, aunque hay muy buenas compañías en Europa como Bayer, Inditex, Basf, Adidas o Nestle, entre muchas otras. Debemos estar atentos a cómo se desarrolla el consumo interno en EEUU, pilar básico del crecimiento del país y su mercado laboral. Hay que estar muy atentos a las próximas declaraciones de la Reserva Federal, donde su presidente Ben Bernake ha declarado que tiene los instrumentos necesarios y hará todo lo que está en su mano si la economía del país sigue deteriorándose. Ya ha comenzado con una ampliación de la operación Twist hasta finales de año y no podemos descartar una actuación más potente tipo QE si las cosas se ponen feas. Microsoft, Apple, Intel, Kraft o Pfizer por ejemplo son compañías multinacionales, con una diversificación muy buena y podemos hacer un seguimiento y ver cómo van reaccionando con las señales que nos dan los mercados y los diferentes índices adelantados de la economía. Muy atentos también a los diferentes niveles de entrada ya que vemos una resistencia en el nivel 1400 del S&P 500 y no demasiado recorrido al alza. Por la parte de España, pensamos que debemos esperar y controlar el 6750 por si lo vuelve a perforar, lo cual podría implicar que este nivel no es lo suficientemente sólido para aguantar la última subida.

Por el lado de los mercados emergentes, a pesar de su ralentización, veremos si la caída es mayor de lo esperado y habrá que controlar que los diferentes datos que afectan a la región y cómo afectan las noticias que llegan desde sus principales clientes: EEUU y Europa. Están actuando bajando tipos de interés, como Brasil, China o la India y es probable que sigan por este camino para no deteriorar sus capacidades exportadoras ya que la inflación que se esperaba, no llegó a ser tan alta como las primeras previsiones. Si los países asiáticos caen más de lo esperado, los países exportadores de materias primas, sobre todo los sudamericanos, se verán también afectados por la reducción de la demanda. Por otro lado está Japón, que aunque no es una economía en desarrollo, se está reconstruyendo después del terremoto sufrido el año pasado. Debemos vigilar muy de cerca los datos que se vayan filtrando sobre este país sobre todo en lo referente al sector consumo y material de construcción. Muy atentos también al informe Tankan de confianza empresarial.

Pensamos que la situación económica en general está bastante dañada por la no resolución definitiva de la crisis de deuda soberana en Europa. Recomendamos ser muy cautos durante los próximos seis meses donde pensamos que por ahora, debemos posicionarnos neutrales a mercado con activos que reduzcan la volatilidad y descorrelacionen parte de la cartera. Preferimos esperar hasta el mes de octubre para comenzar con entradas en bolsa donde hay varios índices bursátiles que parecen estar dibujando una figura de hombro-cabeza-hombro, que unido a los niveles de aversión al riesgo actuales y malos datos macro, nos hacen mantenernos alerta. Es primordial diversificar las posiciones y todavía preferimos situarnos en porcentajes más elevados en EEUU y Emergentes que en Europa en general. Si somos capaces de aguantar las volatilidades que posiblemente se observen en los mercados, podemos ir poco a poco componiendo nuestra cartera de valores, sin prisas, eligiendo empresas con buenos fundamentales, que remuneren bien al accionista y cuyas valoraciones sean atractivas dado el momento difícil y tenso que estamos viviendo.