Las dos bolsas chinas, Shanghai y Shenzhen, han cerrado este lunes con fuertes caídas, con lo que confirman la tendencia a la baja marcada la semana pasada. Lo hacen después de la aplicación de varias medidas gubernamentales que persiguen enfriar el mercado mediante un aumento del impuesto sobre el comercio de acciones. Mientras el índice general de Shanghai (acciones convertibles y no convertibles) ha experimentado una caída de un 8,26 por ciento, la mayor desde el pasado 27 de febrero, el índice de Shenzhen ha caído un 7,76 por ciento, hasta los 964,23 puntos.