Los hermanos Ramón, Rosario y María Jesús Areces Fuentes aseguraron hoy que su asesor fiscal, que les presentó El Corte Inglés, les aconsejó valorar la participación en la empresa que recibieron en herencia al doble de su valor teórico contable para evitar problemas con Hacienda. Así lo declararon en la primera sesión del juicio que se sigue en el Juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid, que estudia la demanda de los tres hermanos contra El Corte Inglés sobre el precio que les ha de pagar la empresa por la parte de sus acciones que quieren vender y que no pueden enajenar libremente por el sistema vigente de transmisibilidad de acciones, en el que la empresa tiene derecho de adquisición preferente.
Los tres hermanos sostuvieron que el propio consejero delegado de la empresa de distribución les presentó a su asesor fiscal, Andrés Guillamont, que también presta servicios a consejeros y directivos. Tras la muerte de su padre, hace diez años, el asesor fiscal les recomendó en la declaración del Impuesto de Sucesiones declarar las acciones al doble del valor teórico contable “porque si no podía haber una revisión de Hacienda”, señaló Rosario Areces Fuentes. El valor teórico contable es el que viene utilizando El Corte Inglés en las transacciones de compra y venta de títulos con sus directivos, que tienen acceso a títulos como política de retribución, y el que ofreció a los hermanos Areces Fuentes para comprar parte de su paquete accionarial. Ramón Areces insistió en que “El Corte Inglés vale más” que el valor teórico contable, un valor al que “cualquier tío en el paro compraría” acciones. “Es la mejor compañía de España ahora mismo. Cualquier fondo de inversión o banco de inversión querría entrar”, dijo Ramón Areces, y añadió que “un accionista de referencia quiere un valor razonable que nunca vamos a aceptar que sea el teórico contable”. “Eso no se lo cree ni mi hija de tres años, que se descojona cuando ve esa propuesta”, apostilló Ramón Areces, que criticó el informe del profesor Leandro Cañibano que ha tenido en cuenta El Corte Inglés para fijar el precio de compra de las acciones de los hermanos Areces Fuentes. “Creemos que la valoración ha estado mal hecha siempre y nunca se ha dado el valor razonable”, dijo Ramón Areces, que defendió que las acciones que ha heredado de su padre “no son iguales” a las que se asignan a los directivos y, consecuentemente, el “tratamiento es diferente”, es decir, no se puede guiar por el valor teórico contable. A su juicio, con estas actuaciones El Corte Inglés “quiere tener cautivos a sus accionistas de referencia porque nadie las va a querer vender porque es un precio expoliatorio”. Los tres hermanos aseguraron querer vender entre el 10 y el 15% de su participación para conseguir “liquidez” y vivir de mejor, ya que “llevo a mis hijas a un colegio concertado siendo millonario”, dijo Ramón Areces. Tanto Ramón como Rosario y María Jesús Areces Fuentes aseguraron haber votado en contra de las operaciones de compra-venta y los cambios estatutarios sometidos a las Juntas Generales de Accionistas de 2005 y 2006, por no estar de acuerdo con las propuestas sometidas a votación, que fueron apoyadas por el 97% del capital. “El Corte Inglés se equivocó con mi hermano César porque luego cambió los estatutos para hacer (la designación de expertos independientes) a dedo”, criticó Ramón Areces Fuentes, tras recordar que el presidente de la empresa, Isidoro Álvarez, les dijo que tenían que acogerse a lo dispuesto en el artículo 17 de los Estatutos Sociales para vender sus acciones.