La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha suspendido de cotización a la cadena de supermercados tras el castigo del valor por los inversores ante su salida del Ibex 35, dónde será sustituida por la productora de pasta de papel Ence. El regulador bursátil ha suspendido su cotización tanto en la bolsa de valores, como sus emisiones de renta fija en Capi OTF y en el Mercado oficial de futuros y opciones financieros en España (MEFF).

En la primera quincena de septiembre de 2015, los fondos bajistas tomaron el 10,94% de las acciones de DIA. Desde entonces ha sido la cotizada española más presionada por los ‘hedge funds’, que tienen el honor de haber alcanzado máximos en el capital de la compañía. Hasta el 24,86% en julio de 2017.

Los fondos bajistas son aquellos que se ven beneficiados de las correcciones de una compañía en bolsa. Las posiciones cortas toman prestadas acciones de inversores de la compañía, con la idea de que el precio va a bajar y así comprar en un futuro las acciones a un nivel más bajo o devolver a su legítimo dueño los activos. Los bajistas ganan la diferencia entre el precio al que venden los activos y el precio que se pagó para comprarlos.

Este lunes se conoció que el grupo de lidera Antonio Coto saldrá del IBEX 35 a partir del 24 de diciembre y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dio a conocer las posiciones cortas de DIA, que se elevaron en este inicio de diciembre desde el 12,5% al 14,66%.

 

Los bajistas ya anticiparon el desplome de DIA en septiembre de 2015

 

El fondo con mayores posiciones en DIA es el británico Caius Capital, que controla el 2,55% de las acciones, seguido de Melqart Asset Management con un 1,37%, Kite Lake Capital Management con un 1,29% y Citadel Europe un 1,1%.

Los ‘hedge funds’, como Citadel Europe o AQR, olieron la sangre en DIA allá por 2015 cuando la cadena de distribución tenía un retorno sobre ebitda del 7% gracias a su modelo de franquicias (el 51% de las tiendas de DIA son franquicias) y a sus ventas basadas en el volumen y en los descuentos. Sin embargo, en enero de 2016 los franquiciados por DIA iniciaron una batalla legal contra DIA por las condiciones abusivas que imponía la dirección de Ricardo Currás, el antiguo consejero delegado.

El modelo de franquicias de DIA ha ido decayendo en los últimos años, desde las 400 aperturas en los años más duros de la crisis a las 60 franquicias que abrió el año pasado. Según el consejero delegado de Future Retail, Javier Pérez de Leza, la compañía no fija un ‘royalty’ fijo, “sino que su ganancia está incluida en el coste de la mercancía que vende a sus franquiciados”, lo que genera un sistema poco transparente en el que el franquiciado no conoce el margen de DIA. Los afectados apuntan que los márgenes que tienen han llegado a ser incluso negativos.

Mientras los franquiciados se organizaban, DIA se centró en crecer de forma inorgánica, e invirtió 750 millones de euros entre 2012 y 2014 para adquirir la cadena de perfumerías Clarel, El Árbol y 144 establecimientos de Eroski. Sus competidores Mercadona, Carrefour y Lidl, por el contrario, se centraron en abrir nuevas tiendas y en remodelar las antiguas. 

El último año los frentes se han multiplicado con el ‘efecto divisa’ en sus negocios de Argentina y Brasil, la pérdida de cuota de mercado en España, la revisión de sus cuentas de 2017 y un ‘profit warning’ en octubre.

El mercado descuenta la quita de su deuda

Los bajistas creen que ahora el mayor problema que afronta DIA pasa por las tensiones de tesorería. Este martes, los analistas de Bankinter apuntaban en un informe que el grupo ha pedido a la banca una quita sobre la deuda del grupo. “La compañía y su primer accionista Mikhail Fridman han comunicado a la banca que el próximo año no podrán atender a sus obligaciones financieras derivadas de su deuda de 1.800 millones”, explican.

 

 

Por ello, el grupo de supermercados y el inversor ruso ya han trasladado a sus acreedores la necesidad de aceptar una quita para que la compañía pueda continuar sus operaciones. El inversor ruso ha declarado que antes de inyectar más fondos en el grupo, es necesario que la banca condone parte de la deuda. DIA adeuda dos créditos sindicados por 525 millones y bonos por 900 millones.

Bankinter comenta que el mercado da por descontado que habrá una quita, puesto que los bonos, que expiran en seis meses cotizan con un descuento del 31% sobre su valor nominal. Los bonos que expiran en 2021 y 2023 cotizan entre el 55% y el 49% de su valor nominal. Por su parte, la cadena de supermercados replicó a la entidad naranja en un hecho relevante publicado en la CNMV que haya solicitado una quita a los bancos. 

Según adelanta Expansión este miércoles, DIA estaría ultimando un acuerdo de liquidez (confirming) antes de que termine el año de 200 millones de euros, con el objetivo de realizar posteriormente una ampliación de capital por valor de 600 millones de euros.

Friedman invirtió 300 millones en DIA en julio de 2017, comprando acciones a un precio de 6 euros por acción y tomando un 10% del capital del grupo. Posteriormente, incrementó su participación hasta el 29,9% actual comprando títulos a un precio medio de 4 euros por acción. A fecha de hoy, Friedman ha perdido el 90% de su inversión en DIA.