El balón de oxígeno de 50.000 millones de libras con el que el Banco de Inglaterra quiere reanimar al maltrecho sector financiero británico no ha servido para prestar nuevos bríos a la libra, en un mercado también preocupado por la prevista ampliación de capital en Royal Bank of Scotland. Ambos factores han vuelto a poner de relieve el delicado estado de salud del sistema financiero británico, aunque en cierto modo ya se esperaba este tipo de actuación por parte del Banco de Inglaterra si nos fijamos en la reacción de las divisas. Según Peter Stoneham de IFR Markets, en el mercado hay quienes dudan de la eficacia que puedan tener las iniciativas del BoE. Por otra parte el euro seguía impulsado por la retórica de mano dura del Banco Central Europeo (BCE), que sigue muy cauteloso sobre la inflación a juzgar por las declaraciones del miembro del consejo de Gobierno, Erkki Liikanen, en una entrevista con el Wall Street Journal. A media tarde, una libra se cruzaba en 0,5037 contra el dólar y en 0,8021 contra el euro, mientras el cruce euro/dólar se establecía en 1,5923.