La venta por parte de Lehman Brothers Holdings de gran parte de sus operaciones a Barclays en el peor momento de la crisis financiera fue justa.
Además  su patrimonio de bancarrota no tiene derecho a recuperar una ganancia inesperada de 11.000 millones de dólares lograda por Barclays, según decidió un juez federal en Nueva York. El esperado fallo del juez de bancarrotas James Peck siguió a un juicio en el que Lehman argumentó que Barclays obtuvo un acuerdo mejorado en la adquisición de sus operaciones estadounidenses de inversión bancaria y correduría.

Lehman acordó vender esos negocios en unos 1.850 millones de dólares el 20 de septiembre del 2008, sólo cinco días después de que la solicitud de protección por parte de la compañía se convirtió en lo que muchos consideran el evento seminal de la crisis financiera global.