Los principales índices de la bolsa de Nueva York se venían hoy abajo después de que Wall Street diera el pistoletazo de salida pero, minutos después, remontaron con creces lo perdido. El Dow Jones subía un 1,51% situándose en los 9.548.73 puntos, el Nasdaq Composite un sorprendente 6,06 % pero el S&P 500 siguió sólo cediendo un 0,10%. La economía estadounidense va saliendo de la recesión pero la volatilidad sigue en el mercado debido a los baches que la primera potencia mundial se está encontrando en el sector laboral.

Ayer por la tarde la Fed hizo público su Libro Beige, que se esperaba arrojara luz a la situación financiera de EE.UU. pero, al final, la organización no dijo nada que no se supiera. El país del Tío Sam progresa adecuadamente, pero tiene una asignatura pendiente en el ámbito laboral, por ello, las miradas se centraban hoy en la publicación de los datos semanales de subsidio por desempleo, los cuales, han registrado un descenso inesperado. En concreto, las peticiones de paro se situaron en 550.000 en la última semana, frente a las 570.000 solicitudes de siete días antes y por debajo de lo vaticinado por los analistas que fijaban la cifra en 560.000.

Pese a estos buenos resultados, los accionistas se guardan las espaldas recogiendo dinero al inicio de la sesión bursátil y es que han pesado más las malas noticias de déficit comercial, que registró en julio su mayor incremento desde hace 10 años. El déficit en el comercio internacional de bienes y servicios fue de 31.960 millones de dólares, un aumento del 16,3% frente al déficit de 27.490 millones de junio. Además, las exportaciones de julio crecieron el 2,2% a 127.590 millones, un máximo para el año, tras ubicarse en 124.880 millones en el mes previo, mientras que las importaciones aumentaron un 4,7% a 159.550 millones de dólares.

Después de que el gobierno de Obama ayudara a las entidades financieras norteamericanas con inyecciones de activos, ahora parece que les tocará rendir cuentas y es que, el Ejecutivo de EE.UU. estudia imponer controles y medidas más restrictivas que no permitan a los bancos tener la libertad de acción que poseían antes. Muchos señalan con el dedo a este sector al hablar de un culpable de la crisis mundial y, ante el halo escéptico, hoy los principales bancos estadounidenses decían adiós a sus accionistas que recogían beneficios haciendo bajar a JP Morgan un 1,31%, al Bank of America un 1,76% y Citigroup un 1,76%.

Pero la compañía protagonista de la jornada es General Motors después de decidirse, tras meses de dudas, por vender Opel al fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna. Esta decisión ha sido celebrada por el gobierno germano de Angela Merkel y los accionistas, que hacen subir la cotización de GM un 1,52% y la de Magna un 4,51%.

Ante la pérdida ayer del acuerdo con Cadbury, hoy Kraft ha anunciado su alianza con el fabricante Bosch para lanzar un sistema automático de preparación de bebidas calientes. Con este producto entrarán en el mercado español de café en cápsulas o monodosis haciendo la competencia a Nespresso. Pese a esta noticia, Kraft se dejaba un 1,08% en bolsa y Bosch subía un 0,12%.