El ministro de Empresas británico, Peter Mandelson, confirmó hoy que la supervisión financiera continuará en manos del regulador, la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés), a pesar de las demandas en las que el Banco de Inglaterra (BoE) apela a incrementar sus poderes de control para evitar la repetición de colapsos bancarios como el del último año. En un discurso ante la Asociación de Banqueros Británicos, Mandelson entra en la polémica desencadenada por las recientes llamadas del gobernador del BoE, Mervyn King, a otorgar más poder al banco central y apuntó que aunque la institución reforzará su rol en la estrategia de estabilidad financiera, la FSA mantendrá en exclusiva el control directo en materia de regulación.