Mientras líderes del G20 trabajan para fraguar una recuperación global duradera, una ficha clave del rompecabezas será si la economía China puede concretar una demanda doméstica real y sostenida sin depender tanto del estímulo gubernamental. Ésta nación ya está implementando algunos cambios, como la reducción de nuevos préstamos bancarios y la eliminación de más barreras regulatorias al crecimiento económico.