La Reserva Federal de Estados Unidos probablemente no aumentará de forma importante las compras de bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas cuando se reúna a fines de junio. El banco central, sin embargo, podría hacer ajustes en reacción al alza de las tasas de interés de largo plazo y los nuevos indicios de una mejoría económica.
Últimamente, la Fed ha adquirido una mayor confianza de que ha estabilizado la economía estadounidense y sentado las bases para una recuperación. Sin embargo, aún persisten divisiones en su interior sobre si debe tratar de acelerar el repunte, hacer una pausa o replegarse para evitar un brote inflacionario. Es probable que estas diferencias impidan que la Fed intervenga agresivamente en la economía, como lo hizo a principios de año cuando el panorama sombrío la llevó a actuar enérgicamente.

Los programas de compras de bonos de la Fed tienen el objetivo de impulsar los precios de la deuda del Tesoro y bajar las tasas de interés, que se mueven en la dirección opuesta. Las compras han sido una pieza central en la estrategia del gobierno para estimular la economía. Pero a medida que suben los rendimientos de los bonos del Tesoro y las tasas hipotecarias, la Fed intenta evaluar el efecto de sus compras y decidir cómo proceder.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años cayeron ayer a 3,862%, luego de rozar 4% el miércoles. El nivel actual es significativamente mayor que el 2,5% de marzo, lo que representa una posible amenaza a una recuperación económica. Una fuerte demanda de bonos del Tesoro a 30 años en una subasta del gobierno impulsó ayer al mercado de deuda.

Las tasas de interés sobre todo tipo de préstamos, desde créditos a empresas hasta hipotecas, tienden a moverse a la par de las tasas de los bonos del Tesoro. Un alza muy abrupta de las tasas de largo plazo podría frustrar un repunte de la economía al limitar el endeudamiento y el gasto de las personas y las empresas.

Cambios a la vista

El banco central estadounidense no está convencido de que eso esté sucediendo, por lo que aún no se inclina a usar las herramientas a su disposición para contener el alza en las tasas de largo plazo. Eso podría cambiar, por supuesto, si su opinión sobre los mercados y la economía también cambia.

Una idea que será considerada durante la reunión del 23 y 24 de junio en es extender por un período más largo las compras de bonos del Tesoro por 300.000 millones o de valores respaldados por hipotecas por 1,25 billones (millones de millones). Esto evitaría un abrupto, y quizás perjudicial, final a la compra de bonos, que debería concluir en agosto. Tal medida le daría a la Fed más tiempo para evaluar la salud de la economía.

Hasta el momento, la Fed ha comprado 156.500 millones en bonos del gobierno. Las autoridades también podrían cambiar la composición de sus compras.

A pesar de la reciente alza en las tasas hipotecarias, las autoridades son renuentes a expandir el programa de compras de valores respaldados por hipotecas, lo que tendería a bajar dichas tasas.

La Fed ya ha comprado 555.900 millones en valores hipotecarios y le preocupa que un mayor involucramiento le daría un rol demasiado dominante en el mercado, lo que desincentivaría la participación de inversionistas privados o causaría grandes distorsiones en los precios. La tasa de interés promedio de las hipotecas fijas a 30 años trepó a 5,79% esta semana, de 5% hace dos semanas, según la firma de investigación HSH Associates.

En su reunión en junio, los cinco gobernadores de la Fed en Washington y los titulares de sus 12 bancos regionales tratarán de debatir cómo poner fin a su política monetaria poco convencional, una vez que llegue el momento adecuado. Una preocupación es que si compran demasiados valores ahora, luego será más difícil cerrar sus programas.

Varios funcionarios de la Fed creen que, con una tasa de desempleo que probablemente siga por encima de 9% y fábricas que aún operan muy por debajo de su capacidad, la economía necesitará más estímulo del banco central, incluso si el crecimiento se reanuda pronto. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, y otros han argumentado que la capacidad ociosa en la economía ayuda a mantener a raya las presiones inflacionarias. De todos modos, a algunos les preocupa que si la Fed espera demasiado para revertir la marea de dinero que ha inyectado en el sistema, podría provocar inflación, una amenaza que los mercados de deuda ya estarían insinuando con el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro.