Primeros detalles negativos en los índices y principales valores europeos, que pierden en su mayor parte las directrices alcistas desde los mínimos marcados en junio de 2016 (Brexit).

Los síntomas de debilidad dan comienzo en proximidades de niveles de resistencia claves en el medio plazo, lo que reforzará la importancia de las mismas ante futuros rebotes.

La pérdida de fuelle se produce con unos índices americanos impertérritos, aún en máximos históricos, lo que plantea el interrogante de qué pasaría en Europa ante un pequeño achaque de aquellos.

Los movimientos alcistas del eurodólar y del oro han mostrado poderío, alejándose de simples movimientos técnicos, lo que invita a pensar en que las correcciones de estos activos pueden ofrecer buenas oportunidades de entrada en el medio plazo y por ende de vender bolsa en futuras fortalezas.

Los mercados miran ahora a los bancos centrales, siendo el BCE el próximo en mover ficha. Será interesante analizar su discurso con respecto al “tapering” tras los últimos movimientos en las divisas.

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