Después de encadenar varios años de sólido crecimiento, la deuda emergente está sufriendo este año debido al repunte de las curvas de tipos de interés. Si bien en las últimas semanas los bancos centrales, y en particular la Reserva Federal, han suavizado el mensaje de la retirada de los estímulos, lo cierto es que en el medio plazo es un escenario probable y que tendrá implicaciones sobre la renta fija de duración. En este sentido, esta semana Bernanke, en su comparecencia ante el Congreso, ha dejado claro que no se trata de realizar un ajuste monetario inmediato sino de flexibilizar la operativa en función de cómo evolucione el ciclo económico.


Cuando una analiza la evolución de la rentabilidad en el año (YTD) de las categorías de renta fija emergente, tomando como referencia los índices morningstar, obtenemos que la deuda en divisa local pierde un 5,43% y la deuda emitida en divisa fuerte cede un 4,98%. Atendiendo a las primas de riesgo, el diferencial medio del universo de países que emiten deuda en divisa dólar (medido a través del índice Embi elaborado por JP Morgan) respecto a la deuda del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo, llegó a cotizar a finales de junio muy cerca de los 400 puntos básicos, aproximándose ahora otra vez, con la estabilización / recuperación del mercado y apetito por el riesgo, a la cota de los 300, un nivel que ya vuelve a estar muy ajustado por valoraciones y calidad crediticia del universo de países emergentes.

El hecho de que el diferencial esté muy ajustado implica que la protección ante posibles repuntes en la TIR estadounidense que ofrece la deuda emitida en dólares sea muy limitada, reduciéndose el atractivo de dichos títulos en un momento en el que es más probable un aumento de los rendimientos del bono de Estados Unidos como consecuencia de la recuperación de las perspectivas económicas y gradual recorte de estímulos. Por tanto, debemos ser muy selectivos a la hora de invertir en renta fija emergente, no pudiéndose tratar al tipo de activo como un “todo”. Es conveniente buscar aquellas oportunidades que existen, alejándonos lo más posible de los emergentes que cuenta con una elevada calidad crediticia y en donde hay menos margen de corrección de diferenciales. Deberíamos evitar fondos de renta fija emergente con presencia significativa en deuda de Brasil, China, Corea del Sur, Chile, Perú o Polonia, y apostar por aquellos que cuentan con títulos de países con calidad crediticia inferior.

Otra historia es la deuda emitida en divisa local. Y es que el cambio en las expectativas sobre tipos de interés y crecimiento económico también jugará un papel clave en la evolución de las divisas emergentes. La infravaloración de algunas divisas (principalmente las asiáticas), y la más que probable proliferación de operaciones de carry trade, eleva el atractivo de la deuda emitida en divisa local, aún sabiendo que en periodos de inestabilidad sufre más que la deuda en divisa dólar (principalmente debido al cierre de operaciones de carry). A nivel regional, fondos que inviertan en deuda de países asiáticos puede ser una buena alternativa. Si bajamos por países, hay que centrar la exposición en aquellos fondos que inviertan gran parte de su cartera en títulos emitidos en divisa local de países con buenas perspectivas de crecimiento y sólidos fundamentos estructurales, como puede ser el caso de Rusia, Tailandia, Malasia, Indonesia, México, Brasil y Nigeria.

A modo de conclusión. Mi recomendación es de no estar en renta fija emitida en divisa dólar, debido a la limitada protección que ofrecen algunos de los bonos con elevada calidad crediticia. Aún cuando el riesgo asumido es mayor, la deuda emitida en divisa local cuenta con mejores perspectivas de revalorización, y básicamente porque el diferencial de crecimiento económico y de tipos de interés, en ambos casos en aumento y a favor de los emergentes, debería impulsar la entrada de capital extranjero y favorecer la apreciación de las divisas frente al euro.

Fondo recomendado de deuda emergente en divisa local



Fuente: AllfundsBank