El director general de Iberia, Enrique Donaire, ha reconocido que la aerolínea calcula perder un 35% de los pasajeros que tiene actualmente el puente aéreo Madrid-Barcelona tras la entrada en funcionamiento del AVE que unirá las dos ciudades, previsto para el próximo 21 de diciembre.
Según ha explicado Donaire esta mañana en una intervención en el foro de debate sobre turismo organizado por el grupo hotelero Hotusa, el tren de alta velocidad se une a la competencia ya existente de otras aerolíneas, pero ha asegurado que no va a significar la reducción del volumen de vuelos ni de las frecuencias de los mismos. El director general de Iberia ha remarcado que la conexión aérea que realiza Iberia entre Barcelona y Madrid es "el mayor puente aéreo del mundo", con 90 aviones diarios entre ambas ciudades, aunque sí ha admitido que el AVE va a suponer una "reestructuración de la oferta" en forma de recorte de plazas. Así, ha detallado que los actuales modelos Boeing 757, con capacidad para unos 200 pasajeros, que operan la ruta Madrid-Barcelona serán sustituidos por aeronaves Airbus 319, con una capacidad cercana a las 140 plazas. El máximo directivo de Iberia ha querido remarcar que las nuevas infraestructuras ferroviarias las sufraga el Estado y que las compañías de bajo coste reciben subvenciones por parte de las administraciones para instalarse, mientras que las inversiones en los aeropuertos se financian casi enteramente a través de las tasas que pagan las propias aerolíneas. Por otro lado, Donaire ha explicado que el mercado doméstico es un modelo de explotación ineficiente para las aerolíneas ya que existe una "sobreoferta" de vuelos, mientras que los ingresos unitarios por pasajero han caído un 30%. "Que salga más caro el taxi que lleva al aeropuerto que el precio del billete de avión no es sostenible", ha declarado el director general de Iberia. Este hecho lleva a una situación de mercado en la que "es el consumidor quien fija el precio" y será el detonante, a juicio de Donaire, de una reestructuración del sector de las aerolíneas. En este sentido, se ha mostrado "orgulloso" de que Iberia sea atractiva para los posibles compradores, entre los que destaca la unión entre las aerolíneas Air France y KLM y el consorcio encabezado por Texas Pacific Group (TPG) y British Airways (BA). Respecto a la apuesta estratégica de Iberia por el aeropuerto de Barcelona, ha recordado que la compañía es "el mayor inversor en transporte aéreo de Cataluña". También ha asegurado que la nueva Terminal Sur, en la que Iberia, a la cabeza de la alianza Oneworld, ha sido coadjudicataria junto con Spanair (Star Aliance), permitirá ser "más eficientes", acabar con los problemas "recurrentes" con los equipajes y mejorar los tiempo de trabajo en el aeropuerto. Sin embargo, ha advertido de que la modificación más restrictiva de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la nueva pista del aeropuerto tras las protestas de los vecinos de la zona representa un "aspecto negativo que puede llegar a suponer perder un 50% de las operaciones", aunque ha mostrado su confianza que ello "no frene la capacidad de desarrollo de El Prat".