Una vez descontada la retención del 15% que Hacienda aplica a este tipo de retribuciones, los accionistas de Iberdrola percibirán un dividendo neto de 0,383 euros por cada título que posean. Este pago supondrá para la compañía eléctrica el desembolso de 405,68 millones de euros, que serán repartidos entre las más de 901,5 millones de acciones que la compañía tiene actualmente en circulación.