El secretario general de la OCDE, Angel Gurría, ha afirmado hoy que España está viviendo una "ralentización" económica, pero "en ningún caso" se prevé un crecimiento negativo aunque "en 2009 todavía tendremos un año no muy boyante". "Estamos pasando por un momento en que hay una caída del crecimiento mundial y España no puede ser una excepción", ha dicho Gurría a la prensa en la presentación del informe anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las perspectivas del empleo. Ha recordado que la organización calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) español subirá un 1,6% este año, después del 3,8% en 2007, y que en 2009 se quedará en el 1,1%.
El estudio sobre el empleo divulgado hoy estima que el paro subirá en España desde el 8,3% del pasado año al 9,7% en el actual y al 10,7% en 2009, cuando se convertirá en el país de los 30 miembros de la OCDE con la tasa de desempleo más elevada. Preguntado por las razones de ese hecho, Gurría ha indicado que "España tiene que diversificar sus fuentes de crecimiento" para reducir la dependencia de un sector como la construcción, que cuando sufre una crisis cíclica como ahora, tiene un impacto sobre el empleo. También ha insistido en que hay que mejorar la competitividad, lo que implica elementos como la educación. La subdirectora del departamento de Empleo de la OCDE, Martine Durand, ha explicado que la reglamentación laboral en España "sobre-protege" a los trabajadores con contratos fijos y estables, y que cuando se da una situación como la actual son los que tienen contratos temporales e inestables los más afectados. Gurría ha reiterado su mensaje de que "en el caso de España (...) su sistema financiero ha seguido funcionando de forma normal" y "no ha habido grandes pérdidas derivadas" de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. "España está mejor preparada para cuando venga una normalización de las cosas", y entonces el sector financiero y el inmobiliario podrán volver a impulsar la economía, argumentó. En términos generales para el conjunto de la OCDE, el secretario general ha estimado que "estamos probablemente en el trimestre más difícil" y "en algunos países no descarto que podrían tener unas cifras negativas".