Grecia tiene previsto lanzar este mes una multimillonaria emisión de bonos denominados en dólares, que oscilará entre 5.000 millones y 10.000 millones de dólares (3.727 millones y 7.454 millones de euros), para lo que el país heleno se presentará por primera vez ante los inversores del otro lado del Atlántico como una economía emergente a raíz de la disminución del interés en Europa por la deuda griega.


El diario 'Financial Times' apunta que probablemente el banco Morgan Stanley será finalmente el encargado de gestionar la operación después de que los planes de Goldman Sachs para colocar bonos griegos entre inversores estadounidenses y asiáticos resultaran frustrados por los rumores sobre el rechazo de China adquirir deuda de Grecia.

En este sentido, fuentes del Ejecutivo heleno indicaron que el ministro griego de Finanzas, George Papaconstantinou, tiene previsto viajar a EEUU "después del 20 de abril" para liderar una presentación ('roadshow'), aunque el ministro no visitará Asia, tal y como estaba previsto inicialmente.

La emisión de deuda griega en EEUU supone la primera operación de este tipo acometida por Grecia en prácticamente dos años y se enmarca en los esfuerzos del Ejecutivo de hacer frente a los vencimientos de su deuda del próximo mes de mayo, que ascienden a unos 10.000 millones de euros.

Ante la pérdida de interés entre los inversores europeos, Atenas pretende atraer a inversores especializados en mercados emergentes, que buscan una elevada rentabilidad en las compras de deuda.

"Grecia quiere diversificar su base de inversores con esta emisión, lo que supone atraer a fondos de países emergentes, así como a otros inversores", señalaron las fuentes consultadas.

El pasado mes de enero, Grecia logró captar el interés de los inversores en un volumen de hasta 25.000 millones de euros en la primera emisión de deuda del país en 2010, mientras que en la última emisión, celebrada a finales de marzo, la demanda apenas alcanzó los 6.000 millones de euros.

La rentabilidad de la deuda griega, o el coste de acceder a la financiación para el país heleno, ha registrado un fuerte incremento en los últimos meses y supera los intereses de los bonos de muchos países emergentes, por lo que los analistas consideran lógica la decisión de Atenas de recurrir a fondos emergentes.

De hecho, la rentabilidad del bono griego a diez años se sitúa en torno al 6,5%, frente al 4,9% del equivalente en Brasil o el 4,8% de México, mientras que los bonos polacos a diez años rentan un 5,5% y los de Hungría un 6,6%.