El consorcio automovilístico estadounidense General Motors tiene intención de llevar a cabo su proceso de reestructuración sin tener que declararse en suspensión de pagos, aunque no descarta una protección judicial para alcanzar con éxito sus objetivos de viabilidad, según informó hoy la compañía en respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos (EEUU) en las que concedía un plazo de 60 días a la empresa para presentar un nuevo plan con una reducción de costes "más agresiva". La compañía con sede en Detroit, en el Estado de Michigan, aseguró que el anuncio realizado hoy por Obama da inicio a "una nueva era" para la industria del automóviles de Estados Unidos y también representa un momento importante en la historia de General Motors.