El grupo automovilístico General Motors preparara miles de despidos adicionales, especialmente de empleados administrativos, y estudia deshacerse de alguna de sus marcas, con el fin de recuperar la rentabilidad en Norteamérica, según informa hoy el diario 'Wall Street Journal'. Estas dos posibles iniciativas forman parte de una revisión de la estrategia de la multinacional estadounidense, que inicialmente planteaba recuperar la rentabilidad de sus operaciones en Norteamérica en el año 2010. El nuevo recorte de empleo, que será aprobado previsiblemente en la reunión del consejo de administración que se celebrará a principios de agosto, se sumará a la supresión de más de 35.000 puestos de trabajo que actualmente ejecuta la compañía.