Los niveles récord de endeudamiento de las empresas y de los hogares, junto a un déficit comercial hinchado, han provocado un "enorme agujero" en la balanza por cuenta corriente española, lo que ante el final de la disponibilidad de financiación barata hace probable una "severa corrección" de la economía, según afirma Standard & Poor's. De este modo, la agencia de calificación pronostica que el crecimiento real de la economía española en 2008 se ralentizará hasta el 1,8%, frente al 3,8% del año anterior, mientras que en 2009 bajará hasta el 1,6%.
"El pronunciado deterioro de la balanza por cuenta corriente de España se debe en gran medida al creciente déficit comercial", ha dicho Jean-Michel Six, economista jefe para Europa de Standard & Poor's. "Este déficit es el resultado de la decreciente competitividad por costes y, en mayor grado, por el incremento de la dependencia de las importaciones a medida que la economía española crecía por encima de su potencial", ha añadido. En este sentido, el informe de S&P afirma que el déficit exterior de España refleja el desequilibrio entre ahorro e inversiones del sector empresarial y de los hogares, y apunta que el superávit del sector público sólo podría compensar parcialmente una parte. Asimismo, el informe señala que las entidades no financieras han experimentado un crecimiento sostenido de su brecha de financiación, que alcanzó el 13% del PIB en el tercer trimestre de 2007, frente al 9,5% del año anterior, lo que ha provocado un pronunciado incremento del endeudamiento de las empresas, puesto que llegó a alcanzar el 110% del PIB en el segundo trimestre de 2007, frente al 83% de la eurozona. Por su parte, la capacidad de los hogares españoles para financiar sus inversiones (en el sector inmobiliario) también ha disminuido. La brecha de financiación se expandió hasta cerca del 6% del PIB en el primer trimestre de 2007, mientras que el endeudamiento de los hogares alcanzaba el 80,6% del PIB, aproximándose rápidamente al 97% de Reino Unido, mientras que en Alemania y Francia, fueron del 63,7% y del 46%, respectivamente. En su conjunto, el aumento de las necesidades de financiación de los hogares y de las empresas suma un 20% del PIB, lo que sobrepasa la capacidad de financiación de las administraciones públicas y de las instituciones financieras y conduce a la necesidad de encontrar financiación exterior por valor de un 9,9% del PIB. Por otro lado, la agencia indica que España no es la primera economía desarrollada en sufrir una bajada tras un largo periodo de acumulación de deuda y rápido crecimiento, y apunta que a finales de los 80 los países escandinavos sufrieron tendencias similares. No obstante, S&P señala que existen razones para pensar que la "actual crisis" en España no será tan "espectacular" como la sufrida por Suecia, Finlandia y Noruega hace veinte años. En este sentido, el informe cita la existencia de un superávit fiscal en el sector público, lo que en su opinión ofrece cierta capacidad de maniobra a la hora de limitar la caída del sector inmobiliario. Asimismo, la agencia considera que la pertenencia de España al Eurosistema ofrece una "poderosa protección" en términos de tipos de cambio y de acceso a financiación exterior, por lo que la restricción crediticia no debería resultar tan grave como la acontecida en los países escandinavos a principios de los 90.