El ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, sale hoy al paso de las críticas al modelo financiero anglosajón vertidas por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y defiende el papel de la City londinense como principal centro de negocios europeo frente a posibles injerencias procedentes de Bruselas, tras el reciente nombramiento del galo Michel Barnier como nuevo comisario de Mercado Único.