En un intento por revivir la moribunda legislación sobre la reforma al sistema de salud, la Casa Blanca propuso el lunes que un impuesto a los planes de salud de mayor cobertura sea postergado para todos los trabajadores, no sólo para aquellos sindicalizados, y sugirió nuevos impuestos para ayudar a contrarrestar la pérdida de ingresos. El nuevo plan de la Casa Blanca tendría un costo de 950.000 millones de dólares durante un período de 10 años, cifra superior a la de la legislación aprobada por el Senado pero inferior a la del Senado.