La economía española crecerá un 2,7% en 2008, aunque las incertidumbres financieras derivadas de la crisis crediticia de EE.UU. se mantendrán a lo largo del primer semestre del año, según se desprende del último informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) sobre coyuntura económica El reto de la incertidumbre.
Según explicó hoy en una rueda de prensa el director del Servicio de Estudios del IEE, Gregorio Izquierdo, el crecimiento del PIB ya se ralentizó en el tercer trimestre (3,8% interanual), dato que confirma que la economía española ha alcanzado su máximo cíclico y ha empezado una fase descendente, algo que, para Izquierdo, ya se había advertido antes de la crisis crediticia del mes de agosto. "Nuestro modelo de crecimiento basado en la demanda interna tarde o temprano tenía que agostarse", indicó Izquierdo, que estimó un crecimiento del 3,7% al final de 2007, pero insistió en que si se observa la tasa intermensual de crecimiento del PIB, España ya crece a un 2,7-2,8%, lo mismo que prevé para el conjunto del próximo ejercicio. Izquierdo consideró que si la media de crecimiento en 2008 es un 2,7%, España podría rebajar esta cifra hasta el 2,5% en último trimestre del próximo año, dato que el profesor consideró "mucho más preocupante" para la situación española. "Si el crecimiento empieza a ser más declinante, los desequilibrios empiezan a ser cada vez más graves", indicó. Para Izquierdo, la economía española está en un momento de "elevada incertidumbre", que se traduce en una "fuerte desconfianza" de los agentes económicos debido, sobre todo, a lo que el profesor universitario consideró los "tres grandes desequilibrios de la economía española", el déficit exterior, el endeudamiento de las familias y empresas españolas y el repunte de la inflación, que "difícilmente" cerrará el 2007 por debajo del 4,2%. Ante esto, Izquierdo indicó que lo que necesita la economía española son políticas que fomenten el ahorro privado y la competitividad de las empresas y que incentiven la contención del gasto público. "El problema de la política económica de España de los últimos años es que se ha centrado demasiado en la expansión del gasto público", condición que para Izquierdo, ha potenciado los desequilibrios económicos al disminuir la capacidad de crecimiento del país. Para Izquierdo, si el gasto público no hubiera aumentado tanto en 2007, el déficit exterior y la inflación no habrían sido "tan peligrosos", ya que una expansión del gasto público hipoteca la posibilidad de bajar impuestos, que es, según Izquierdo, lo que necesita España "para solucionar sus problemas".