El director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, consideró hoy que el Banco Central Europeo "no ha dicho su última palabra" en materia de política monetaria y podría subir los tipos de interés un cuarto de punto en el primer trimestre del año que viene si sigue subiendo la inflación. En la presentación del último informe de coyuntura del Instituto y al analizar la economía mundial, Iranzo calificó la crisis financiera como el hecho más relevante en materia económica del año 2007, y apuntó que el mayor efecto que ha tenido es la incertidumbre creada en toda la economía mundial.
Precisamente, el IEE ha titulado este último informe con la frase "El reto de la incertidumbre", por entender que a diferencia de otras crisis financieras anteriores -ésta es la sexta en dos décadas- en esta ocasión no se conocen aún cuáles son los efectos que tendrán las turbulencias sobre la economía global. La crisis de liquidez, "que no de solvencia", ha llevado a los principales bancos centrales del mundo -el BCE, la Reserva Federal y los Bancos de Inglaterra, Japón y Canadá- a coordinarse para tomar medidas al respecto, una decisión que, sin embargo, ha tenido hasta el momento un impacto negativo sobre los mercados, según Iranzo. Los mercados han reaccionado "clarísimamente a la baja ante el anuncio de coordinación", dijo el director del IEE, para quien tampoco ayuda la "nueva realidad" que supone el aumento significativo de la inflación. Tras recordar que este incremento de la inflación se ha debido al fuerte encarecimiento del crudo y los alimentos en los mercados internacionales, Iranzo advirtió de que el IEE considera difícil que el petróleo baje de los 90 dólares el barril el año que viene, sobre todo por razones de demanda, que sigue creciendo, especialmente en grandes economías emergentes como China e India. Además, advirtió de que el encarecimiento de los precios de consumo en todo el mundo puede estar siendo ya "estructural", no sólo por el incremento de la demanda, sino por las modificaciones de las pautas de consumo, que hacen por ejemplo que países grandes como China empiecen a demandar ahora leche, un alimento que antes apenas consumían. Si el incremento de precios es estructural, añadió, tiene ya "poco sentido" hablar de la inflación subyacente -la que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos-, y hay que analizar el IPC general. Además, advirtió de que junto a la tasa real de inflación está la denominada "inflación percibida", la que notan los ciudadanos en los precios de los productos que consumen diariamente, mientras apenan perciben si se han comportado mejor los precios de productos de consumo menos habitual, como los de los electrodomésticos o la educación, que no todos pagan. En su opinión, la incertidumbre de la crisis financiera se mantendrá "cuando menos" durante todo el primer semestre de 2008. En cualquier caso, estimó que la economía mundial crecerá el año que viene un 4,8%, en un contexto en el que Asia seguirá manteniendo un fuerte dinamismo y Estados Unidos registrará una importante desaceleración, que será menor en Europa. Iranzo hizo para la economía mundial la misma recomendación dada por el director del servicio de estudios del IEE, Gregorio Izquierdo, para España: que los gobiernos gestionen "adecuadamente" la incertidumbre teniendo en cuenta que ahora el margen de error "ha desaparecido". Así, propuso que se sigan reduciendo los déficit públicos y que no se recurra a la política monetaria expansiva, además de que se practique la moderación salarial y se sigan promoviendo reformas estructurales que mejoren la competencia.