El Gobierno laborista de Gordon Brown estudia un conjunto de medidas destinadas a facilitar la compra de viviendas en medio de la crisis hipotecaria, informan hoy varios medios británicos. Entre esas medidas se cita la eliminación o, lo que es más probable, el simple aplazamiento del pago del impuesto especial que grava la compra de una casa siempre y cuando el precio de la propiedad en el mercado no supere los 250.000 libras (315.000 euros)z. Los compradores de una nueva vivienda podrían retrasar el pago ese impuesto hasta dentro de varios años e incluso sólo cuando revendiesen la propiedad. Actualmente ese tributo es de un 1% para las viviendas cuyo valor oscile entre 125.001 y 250.000 libras, de un 3% para las del tramo siguiente hasta las 250.000 libras y de un 4% para las de más de medio millón de libras.