El encarecimiento del queroseno y de la tonelada de dióxido de carbono empiezan a convertir los biocarburantes en combustibles rentables para la industria de la aviación, según la patronal de empresas de renovables APPA. En un informe, la asociación constata que la aviación ha sido incluida en el mecanismo europeo de asignación de emisiones de dióxido de carbono, lo que le obliga a internalizar este nuevo coste y a buscar alternativas para contenerlo. "La tendencia al aumento de los costes del queroseno y la reciente inclusión de la aviación en el sistema europeo de comercio de emisiones de gases de CO2 está haciendo que las compañías aéreas se planteen seriamente la utilización de biocarburantes en sus aviones, para disminuir tanto sus costes como su impacto ambiental", indica el presidente de la sección de biocarburantes de APPA, Roderic Miralles.