Royal Dutch Shell anunció hoy que su beneficio ajustado descendió un 63% en el segundo trimestre debido a que la caída de la producción intensificó el efecto de los menores precios del crudo y del gas. Su consejero delegado, Peter Voser, atribuyó este resultado a la debilidad de la economía. "Hay un exceso de capacidad en el mercado y los costes son demasiado elevados", dijo.