El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés en la eurozona en el 4 por ciento, en lugar de subirlos al 4,25 por ciento, como había dejado entrever tras la reunión del 2 de agosto. La desconfianza y la incertidumbre en los mercados financieros en las últimas semanas han obligado al Consejo de Gobierno de la institución a reconsiderar su actuación. Esta decisión se toma en el mismo día en el que la máxima entidad monetaria ha inyectado en el mercado más de 42.000 millones de euros, para cubrir las necesidades de efectivo de los bancos comerciales de la zona euro.
Sin embargo, el BCE ha subrayado en su comunicado oficial que sigue vigilando muy de cerca las presiones inflacionistas de la economía, con lo que dejó clara su intención de incrementar el precio oficial del dinero hasta el 4,25 por ciento en cuanto la calma vuelva a los mercados financieros. La mayoría de analistas calculan que este movimiento al alza se producirá antes de finalizar el año. La decisión de mantener los tipos en el 4 por ciento se ha producido el mismo día en el que el BCE se ha visto obligado a intervenir de nuevo en el mercado monetario mediante una operación de ajuste, algo que no hacía desde el 14 de agosto. La institución monetaria ha inyectado 42.255 millones de euros mediante préstamos a un día y aseguró que estaba dispuesta a realizar más transfusiones de efectivo si fuera necesar.