La dirección del grupo francés Eiffage, que bloquea la entrada de su primer accionista -el español Sacyr- en su consejo de administración porque sospecha que quiere hacerse con el control, pretende impedir que sus empleados vendan las acciones que tienen para impedir una eventual oferta hostil.
El presidente de Eiffage, Jean-Francois Roverato, en una carta a la entidad que reúne la participación del 20% de los asalariados en el capital de su empresa anuncia la suspensión de la posibilidad de ceder esos títulos "hasta la vuelta de la cotización a un nivel normal". Según los extractos publicados hoy por la prensa francesa de esa carta, fechada el pasado martes, Roverato ha bloqueado la venta de las acciones en un momento en que han dado un gran salto por los movimientos especulativos derivados de rumores sobre movimientos para el control de la tercera constructora francesa por Sacyr o por el "número dos" del sector en Francia, Vinci. Con ese movimiento, la dirección de Eiffage pretende consolidar un accionariado fiel a sus posiciones para una eventual defensa de cara sobre todo a la asamblea general del próximo 18 de abril, en la que Sacyr ha anunciado que tiene intención de pedir su entrada con cinco miembros a un consejo de administración que se ampliaría para ello a quince consejeros. El actual consejo de administración ya ha rechazado de antemano la solicitud de la constructora española, que tiene algo menos del 33% del capital, un nivel que si superara obligaría a Sacyr a lanzar una opa sobre el 100% del capital.