“Uno de los grandes ritos, las ceremonias más y mejor representadas en julio, es la presentación de resultados en Wall Street correspondientes al primer semestre del año. El resto de los grandes mercados globales los presentará mas tarde. En algunos casos, como el español, el último listado de balances incluso se solapa con el cierre del tercer trimestre. O sea, no vale para mucho.
Siempre los resultados han tenido una contestación rápida, inmediata, en las cotizaciones, en las tendencias de los mercados. Pero más que el balance en sí, lo que importará en esta ocasión serán las advertencias sobre el futuro inmediato, aunque luego no se cumplan. Lo importante es la ceremonia y, con ella, confirmar si EEUU va a entrar en doble recesión (doble dip) o, si como los alcistas esperan, todo es fantasía de los pesimistas. Sea como fuere, los indicadores adelantados sugieren que el mundo se enfrenta, de nuevo, a un enfriamiento generalizado, con más rigor en unas áreas que en otras, como en España. En este baile de resultados, que ya ha comenzado, sí es importante recordar, tomar buena nota de que EEUU fue la pionera en la implementación de la contabilidad creativa, que luego copió el resto del mundo. Y en esta ocasión las cosas no van a ser diferentes...”

La cuestión sobre si la economía se encamina a una doble recesión y arrastrará al mercado con ella podría responderse la próxima semana, cuando se inicie la temporada de resultados del segundo trimestre.

“...Algo me dice que unos y otros van a sacar conejos de las chisteras de los balances. Ya lo estamos percibiendo y, así nos han apercibido, en las cuentas de estrés bancario. Nadie en su sano juicio se cree que los bancos, ayer defenestrados y puestos contra la pared, por almacenar en sus balances más basura de la necesaria y, lo que es peor, por seguir ocultándola, nadie se cree, digo, que hayan limpiado todo en un abrir y cerrar de ojos, en unas semanas (Bank of America, reveló ayer un error de 10.700 millones de dólares, 8.470 millones de euros en su balance) ...”

“...Las pruebas de estrés, como la contabilidad creativa, la inventaron los chicos de Wall Street para calmar los ánimos nerviosos de la manada inversora. O sea, no han sido pruebas de estrés sino pruebas diseñadas para ofrecer un resultado determinado. Pero les llaman pruebas de estrés, que es la confirmación de que los bancos no van a quebrar. O mejor, dicho, que no los van a dejar quebrar. En Europa va a suceder lo mismo la semana que viene. Por eso, el mercado reaccionó hace unos días con tanta euforia...”

“...Sí, contabilidad creativa. Hace tres años comenzó la Gran Crisis Financiera que se ha trasladado a la economía real. En marzo de 2009, las Bolsas estuvieron al borde del colapso ¿Recuerdan por qué rebotaron? Porque la Fed sugirió a las empresas forzar la imaginación contable, algo así como manga ancha: maquillaje, decoración, ingeniería financiera de nuevo. Y eso lo vimos al cierre del año pasado, lo hemos visto en el primer trimestre del año actual y lo veremos en los próximos días, en las próximas semanas. Aquí, y en cuestión de resultados, va a emitir hasta el apuntador, que es, por cierto, el que menos debe mentir, porque si no la representación se va al carajo...”, me cuenta uno de los grandes gestores de fondos de la Bolsa española. “Por eso, allá cada uno con su dinero y con sus emociones, que pueden resultar caras”, añade.

Y en este encuadre, los analistas de Bank of America, entre otros, estiman que las compañías del S&P 500 publicarán un incremento del 27% en sus beneficios del segundo trimestre respecto al mismo periodo de 2009. Los inversores se preguntan si el mercado de acciones está sufriendo una corrección normal o si estamos ante algo peor y para sacar una conclusión se centrarán en las perspectivas de las compañías dejando en segundo plano los números pasados. Por el momento, lo preanuncios negativos están sobrepasando a los negativos por un margen de 7 a 6, aunque esto se sitúa bastante por debajo de lo normal que es un ratio de 2 a 1.

En el lado positivo tenemos las proyecciones de Standard & Poor’s que espera que los beneficios suban un 42% en el trimestre y 44% en el conjunto del año.

Pero no todos son tan optimistas. Como apunta Mike Rubino en la CNBC, los beneficios pueden sorprender al alza, causando que el mercado rebote una vez más, pero el principal problema es el consumo y el panorama deflacionario. Rubino espera revisiones a la baja en el segundo trimestre que catalicen caídas en el mercado.

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