Caja Castilla-La Mancha (CCM) cerró el primer semestre del año con unas pérdidas de 138,5 millones, frente a las pérdidas de 740,42 millones del pasado ejercicio, con lo que la caja ha logrado moderar las pérdidas como consecuencia de "la política de máxima prudencia y de saneamiento de la cartera crediticia, en un entorno económico sumamente difícil" que ha llevado a cabo, informó hoy la entidad. La caja, que fue intervenida el pasado mes de marzo por el Banco de España, también destacó que "las condiciones operativas han mejorado notablemente, gracias a los planes de gestión puestos en marcha por la nueva dirección general y la confianza demostrada por los clientes de la entidad, que ha permitido revertir la fuerte caída de recursos ajenos producida durante los cuatro primeros meses del año".