Canadá se opondrá de forma oficial a los esfuerzos internacionales que se están realizando para conseguir que las principales economías del mundo impongan una tasa global a los bancos, según informa el diario canadiense 'Financial Post' citando fuentes gubernamentales. Esta decisión podría provocar una mayor división entre los líderes del G-20 en la cumbre que se celebrará en el mes de junio en Toronto y, además, podría frustrar otros esfuerzos para aprobar una regulación financiera uniforme tras la crisis económica.