La Comisión Europea autoriza, con condiciones, la adquisición del fabricante alemán Kronospan de una parte de la firma austriaca Constantia. Ambas compañías están especializadas en productos a base de madera. Bruselas considera que esta fusión podría tener un efecto negativo sobre la competencia en el sector. Kronospan ha propuesto renunciar a la compra de una de las empresas implicadas en la operación.