El endurecimiento de las condiciones a la hora de conceder los créditos en Estados Unidos suponen un riesgo para la estabilidad financiera internacional, de manera que pueden determinar las perspectivas de la economía mundial, según el Informe Anual 2007 del Banco de España. El organismo supervisor constata que en los primeros meses del año, la economía estadounidense se ha mantenido sin apenas cambios, con un avance "muy débil" o incluso negativo del Producto Interior Bruto (PIB).
En este sentido, el Banco de España destaca la elevada incertidumbre que se cierne sobre la profundidad y la duración de esta etapa de ajuste, cuya evolución dependerá del mercado de la vivienda, del alcance de las perturbaciones desencadenadas en el sector financiero y del efecto que tengan las políticas de estímulo monetario y fiscal. Las previsiones apuntan a un ajuste prolongado en los precios de la vivienda de Estados Unidos, que ya han descendido el 10,2%, de forma que la caída del sector podría duplicarse a finales de 2009. En este sentido, la inversión residencial contribuirá, hasta el resto del año, de forma negativa en el crecimiento del PIB americano, cuya evolución determinará la profundidad de la ralentización económica y, en cierta medida, la evolución en los mercados financieros. Las perspectivas apuntarían, según el informe, a una ralentización del consumo, a juzgar por las señales de debilidad del empleo, la fuerte contracción de la confianza de los consumidores y el endurecimiento de las condiciones de crédito. Factor, este último, que puede suponer un riesgo para la estabilidad financiera internacional e influir en las perspectivas de las distintas áreas de la economía mundial. Con respecto a la economía de la zona euro, el Banco de España valora su solidez para afrontar, a medio plazo, un cambio en el panorama económico gracias a la favorable situación patrimonial de las empresas, al elevado ritmo de creación de empleo y a los mayores intercambios comerciales con las áreas menos expuestas a la crisis financiera. Así, en su discurso de presentación del informe, el Gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, considera que la actual situación de la economía española "permite albergar expectativas razonables" sobre su capacidad para absorber los desequilibrios y las perturbaciones registradas recientemente. No obstante, advierte de que estas perspectivas están condicionadas a algunos riesgos "que escapan al control" de la economía española, como los que proceden de un deterioro más acusado del contexto internacional.