La banca española es, después de la estadounidense, la siguiente en sufrir las restricciones de liquidez derivadas del cierre de los mercados financieros mundiales por la crisis subprime, según un artículo del Wall Street Journal que recoge Europa Press. "Las inquietudes sobre la salud de los bancos españoles podrían sumarse a las preocupaciones de los bancos europeos de prestarse dinero unos a otros, agravando las restricciones que han afectado al sistema financiero durante meses", sostiene.
Según el diario, las provisiones adicionales de que goza la banca española sirven de colchón para afrontar los futuros impagos, pero el "colapso" del sector inmobiliario y de la construcción en España está empeorando el panorama para el sector financiero nacional por su exposición al ladrillo. "Con la burbuja inmobiliaria pasando factura a los constructores españoles, los propietarios de viviendas y la economía en general, la perspectiva se está oscureciendo, especialmente para el sistema de cajas de ahorro locales, que generan aproximadamente la mitad de los créditos y depósitos del país", dice. Tras años de excesos de nuevas construcciones y de escalada de precios, "el colapso de la industria constructora ha desacelerado bruscamente la economía española", incide. Según datos del Banco de España, los créditos morosos se elevaron a 27.800 millones de euros en mayo, lo que significa el 1,5% del total de créditos. Las cajas de ahorro podrían ser "el eslabón más débil" en este escenario, por su menor eficiencia frente a sus competidores y su mayor exposición al sector inmobiliario. A lo que se añaden sus "mayores dificultades" respecto a otras entidades financieras para realizar un aumento de capital, porque sus acciones no cotizan. Las probabilidades de que los sectores de la construcción y el inmobiliario sufran "un aterrizaje duro" se han incrementado, y "en algunos casos el colchón de las entidades financieras españolas podría no ser suficiente", para asumir la morosidad, dice el diario citando a María Cabaynes, vicepresidente senior en Moodys. No obstante, el Wall Street Journal destaca que, "en contraste con la banca estadounidense", en la que las amortizaciones e impagos se han traducido en recortes de dividendo e inyecciones de capital, "los bancos españoles se han mantenido bastante bien". A su parecer, esta posición es de agradecer al Banco de España, que obligó a las entidades a cosechar importantes provisiones y dificultó la creación de vehículos de inversión fuera de balance como los que contribuyeron a la propagación de los efectos subprime en entidades estadonidenses y europeas. Martinsa Fadesa, "señal ominosa" El diario advierte de que la suspensión de pagos de Martinsa Fadesa es "una señal ominosa", que "de un tirón podría elevar los créditos dudosos en un 20%", y aventura que si se produjesen nuevos concursos de acreedores de inmobiliarias, tendrían un fuerte impacto sobre los bancos. A su parecer, Banco Santander y BBVA se encuentran en "una posición relativamente buena" para capear la tormenta, gracias a sus fuertes ganancias derivadas de sus actividades en Latinoamérica y otras regiones de diversificación de su negocio. Por otro lado, el periódico cita a la firma Keefe, Bruyette & Woods para advertir de que ha aumentado la preocupación sobre la situación que atraviesan tanto Banco Popular como Banco Sabadell, en parte, porque la mitad de su cartera hipotecaria es inmobiliaria. No obstante, subraya que "muchos analistas confían en que el sector financiero español logrará sortear la crisis", ya que los bancos españoles afrontan el actual entorno desde una posición de fuerza, dice el periódico, que recoge así un reciente informe de Standard & Poors.