Pese al tímido optimismo que ha aparecido en algunos foros sobre la salud de la economía española, el presidente de Afirma  considera que la crisis que azota al sector inmobiliario no va a remitir por lo menos hasta 2011, año en el que el número de empresas del sector se habrá reducido a la mitad. "A corto plazo, en 2009 y 2010, disminuirán al menos al 50 por ciento las compañías del sector y el resto de compañías entraremos en una etapa de parálisis de actividad. En estos dos años significará que perderemos dinero, que nuestros activos saldrán deteriorados y que, sin embargo, nuestra deuda permanecerá", afirmó.  Consecuencia de estas dificultades que atravesarán las inmobiliarias españolas, se producirán operaciones de fusión y concentración encaminadas al ahorro de costes.