“Seguiré apoyando a dogecoin”, publicó ayer domingo Musk a través de su prolífica cuenta de Twitter. Su publicación causó revuelo en la red de microblogging, recibiendo cientos de respuestas, entre ellas la de un usuario que le recomendó que si lo seguía apoyando, que “siguiera comprando”. “Lo estoy haciendo”, aseguró el magnate.

Musk recibió la semana pasada una demanda de nada menos que 258.000 millones de dólares presentada por un inversor de dogecoin que le acusa de haber llevado a cabo una estafa piramidal para apoyar a la criptomoneda.

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En una demanda presentada en un tribunal federal de Manhattan, el demandante Keith Johnson acusa no solo a Musk, sino también a la empresa de coches eléctricos Tesla y la de turismo espacial SpaceX –ambas dirigidas por el millonario- de promocionar dogecoin y hacer subir su precio, para luego dejar que cayera.

“Los acusados eran conscientes desde 2019 de que dogecoin no tenía valor y, sin embargo, promocionaron dogecoin para beneficiarse de su comercio”, dice la demanda. “Musk utilizó su pedestal como el hombre más rico del mundo para operar y manipular el esquema piramidal de dogecoin para obtener ganancias, exposición y diversión”.

La denuncia también agrega comentarios de Warren Buffett, Bill Gates y otras personalidades del mundo empresarial y Wall Street que cuestionan el valor de la criptodivisa.

La demanda y los posteriores comentarios de Musk se producen en un momento de desbandada en el mercado de las criptomonedas, que han visto como en cuestión de meses se evaporan dos billones de dólares de capitalización. El desplome ha afectado a prácticamente todos los activos criptos, con el bitcoin llegando a caer por debajo de los 20.000 dólares por primera vez en dos años.