Ecuador acusó a Chevron de contaminar la selva amazónica ecuatoriana. La disputa lleva abierta varios meses, pero ahora surge un nuevo capítulo en la trama. (Ver Otra piedra en el camino para Chevron)

Varios pobladores ecuatorianos y su abogado habían conseguido abrir un proceso judicial en el país latinoamericano usando sobornos, según cuentan varios medios. (Ver teletipo de Reuters)

En este sentido, la compañía estadounidense está pidiendo a la corte federal de Nueva York que regule la causa para evitar que  para que los indígenas de Ecuador y su abogado, Steven Donziger, tengan que llevar también la causa ante los tribunales estadounidenses.

No obstante, la acusación principal de los indígenas y su abogado es por la contaminación medioambiental. La Unión de Afectados y Afectadas por Texaco expuso sus quejas en su momento por no haber ejercido el derecho a defenderse desde que la petrolera estadounidense entró a operar en Ecuador. Aseguró que los abogados a los que demandó buscaron "extorsionar, defraudar y perjudicar ilícitamente a la compañía", según publica El Comercio.

En 2011 la justicia ecuatoriana falló que Chevron debía pagar 18.000 millones de dólares a la población indígena por los daños medioambientales. Sin embargo, la firma norteamericana aseguró que Texaco limpió su parte de los residuos antes de pasarle el testigo a la empresa estatal Petroecuador.

Así, una victoria en Estados Unidos probablemente ayudaría a la defensa de Chevron en otros países donde Donziger y los indígenas pueden exigir el cumplimiento de la sentencia. "Creemos que cualquier observador consideraría que el juicio es ilegal e inaplicable, porque es producto de un fraude", dijo Morgan Crinklaw, portavoz de Chevron.

Donziger y los pobladores autóctonos asegutan que no hicieron nada malo e ilegal para lograr la sentencia y acusan al juez, Lewis Kaplan, de la causa en Estados Unidos de arbitrar de manera subjetiva hacia ellos."Estas afirmaciones de Chevron son totalmente infundadas", afirmó Chris Gowen , portavoz de Donziger y los ecuatorianos.

El juicio es el último capítulo de una disputa sobre la contaminación del medio ambiente entre 1964 y 1992 en un yacimiento de petróleo en el noreste de Ecuador operado por Texaco, que Chevron compró en 2001.