El anuncio del posible tapering en Estados Unidos había provocado que la divisa brasileña llegase a perder casi un 20% de su valor frente al dólar. (Ver noticia)

Para revertir esta situación, el Banco Central de Brasil decidió intervenir en los mercados de divisas con un programa en el que se pensaba inyectar 60.000 millones de dólares hasta finales de año.



El Banco Central anunció que invertiría 500 millones de dólares diarios de lunes a jueves en el mercado de futuros y para el viernes se reserva otros mecanismos. El objetivo de la autoridad monetaria era convencer a los mercados de que estaban dispuestos a hacer todo lo necesario para evitar que el real siguiera cayendo y lo ha conseguido.
Desde el 21 de agosto la divisa brasileña ha recuperado más de un 10% frente al dólar.

En cualquier caso, las autoridades siguen manteniendo la cautela. Hoy el ministro de finanzas Guido Mantega ha pedido a la FED que la retirada de estímulos monetarios se haga de forma ordenada, con el objetivo de minimizar los efectos adversos en las divisas de países como Brasil.