China es uno de los puntos de atención del día de hoy porque tiene dos factores, uno que es malo y otro que podría ser bueno, aunque existe la posibilidad de que al final acabe siendo también malo.

Primero de todo, Moody’s ha rebajado la calificación crediticia de China por primera vez en 30 años y lo pasa a A1 desde Aa3 con una perspectiva que se coloca en negativa desde estable.

La razón principal es el alto endeudamiento en combinación con una economía que poco a poco se va ralentizando.

Recuerden que China ya se metió en problemas en el pasado por el endeudamiento. En concreto, la última crisis que vino de ese país vino porque el gobierno empezó a jugar con los tipos de interés en el interbancario para forzar que las empresas que se habían endeudado para invertir en activos de riesgo, tuviesen que cerrar dichas posiciones para poder afrontar los vencimientos de su deuda, en vez de pedir préstamos nuevos para renovar dicha posición. Además, también hizo más difícil la operativa con apalancamiento, con la intención de no fomentar tanto las posiciones de riesgo.

Sin embargo, la reactivación de la economía y la necesidad de apoyar al sector de construcción para que tirase del país, les obligó a favorecer otra vez el endeudamiento en el sector inmobiliario, pero según tiene problemas para mantener las cotas de crecimiento, el endeudamiento queda en su sitio y existe el peligro de que el descenso en el crecimiento ponga a más familias al borde del impago, lo que supondría un efecto dominó.

Vean aquí el crecimiento de los préstamos vivos en el país desde 2007. Estamos hablando de que está teniendo un crecimiento de la deuda viva superior al 10% de forma constante, lo que supone una amenaza y una bomba de relojería increíble.


source: tradingeconomics.com

Además, fíjense cómo el crecimiento de los nuevos préstamos se ha acelerado desde 2014, redundando en el peligro de la deuda.


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Todo lo anterior es la parte negativa, pero vamos a por esa parte que podría ser positiva. Se basa en que MSCI está a punto de decidir si incluye a China dentro de sus índices internacionales. Ya saben cómo funciona esto, los fondos pasivos, los que replican a los índices, en cuanto entra un país nuevo, deben comprar su índice de referencia para poder replicar al índice general, lo que significa que si China es finalmente aceptada en dichos índices, habrá un flujo de fondos que entrará dentro del país para replicar esa nueva composición del índice general, algo que ha hecho que la rebaja de calificación no haya tenido un efecto realmente significativo en los mercados bursátiles. El no ya lo tienen, pero si es afirmativa la decisión, entonces podrían compensarse los dos factores y acabar teniendo una especie de saldo positivo.