Las expectativas del mercado a comienzos de 2026 apuntaban a un año relativamente tranquilo. La inflación se estaba moderando, los recortes de tipos se consideraban más una cuestión de momento que de dirección y, dado que los rendimientos ya eran elevados, se esperaba que los ingresos impulsaran la mayor parte de la rentabilidad. El debate se centró en la emisión de deuda impulsada por la inteligencia artificial, las implicaciones a largo plazo de las reformas de las pensiones en los Países Bajos y los habituales vaivenes del mercado de bonos del Estado británico.
Actualizado a: Joe Davis.
Global Chief Economist y Head of Investment Strategy Group
de Vanguard
La inteligencia artificial (IA) ha evolucionado rápidamente de un avance tecnológico a una fuerza económica transformadora, redefiniendo las expectativas de productividad, crecimiento y competitividad en todos los sectores. Al igual que la electricidad, los ferrocarriles o Internet en su momento, la IA está impulsando un cambio estructural que exige importantes inversiones de capital para adaptar la economía a una nueva era. Esto no es una moda pasajera, sino la base de la próxima ola de progreso económico.
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Global Chief Economist y Head of Investment Strategy Group
de Vanguard
La fuerte inversión de capital ha sido la columna vertebral del crecimiento de EE. UU. en 2025, y ese impulso continuará. Esperamos que los gastos en capital sigan siendo un factor determinante en 2026, lo que afianzará la resiliencia económica e impulsará el crecimiento del PIB por encima del 2%.
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de Vanguard
La zona euro ha experimentado un aterrizaje suave. La inflación anual cerrará en 2025 cercana al 2%, tras haber alcanzado un máximo superior al 10% a finales de 2022. Mientras tanto, la economía crece cerca de su potencial y la tasa de desempleo se sitúa en su nivel más bajo desde la creación del euro en 1999.