El experto ha escrito un artículo en el que compara la situación actual con la de aquel momento en el que se produjo una corrección del 30%. ¿Qué ocurriría ahora?
Hace casi de 27 años se produjo en los mercados una de las mayores sacudidas de la historia. En el mes de octubre el S&P 500 descendió más de un 20% en tan solo un día. Los inversores aún recuerdan con intensidad aquel momento que mucho se pareció al crash que se vivió en 1929. (Ross: Esto es una clara señal de un problema para los mercados)

Así pues, Ben Carlson, gestor de fondos, dice en Wealth Common Sense que “lo que muchas personas no se dan cuenta es que los tres días previos al Lunes Negro las acciones cayeron más de un 10%, incluyendo una caída del 5% el viernes anterior”. Eso provocó que en tan solo cuatro días “las acciones se desplomaran más de un 30%”. (El Russell 2000 en el cruce de la muerte)

Pero lo que apunta este experto, es que el rally que se produjo después, desde 1987 hasta 1992, provocó subidas de más del 120%. “Eso no es algo negativo en términos de posibilidades para los inversores”, considera. Nadie habla de las ganancias que llegaron después, pero todos los inversores siempre hablan de la enorme caída del Lunes Negro”, señala.

“Este es un caso clásico de aversión miope de la pérdida a corto plazo sin observar las abrumadoras ganancias en el mercado a largo plazo”, explica Carlson.

S&P 500 en el Black Monday


“En realidad se podría argumentar que la crisis de 1987 fue algo bueno para los mercados”, sentencia. Pero la cuestión es… ¿Sería bueno un lunes negro en estos momentos en el mercado norteamericano dadas las valoraciones que ha alcanzado el índice de referencia?

“Desde los niveles actuales, una caída de 30% en el S&P 500 llevaría el índice a poco más de 1.400 puntos, lo cual sería un retorno a niveles de diciembre de 2012, por lo que las ganancias de 2013 y 2014 desaparecerían”, expone.

“El S&P 500 cotiza actualmente a un ratio PER de 17 veces las ganancias, por lo que un descenso del mercado del 30% haría que cotizara a 12 veces, lo cual significaría un auténtico regalo para el inversor”, analiza el Carlson. Es por eso que, desde su punto de vista, no hay que asustarse con los niveles actuales si se produjera algo similar a lo que ocurrió en aquellos tiempos, porque sería “una grandísima oportunidad para invertir”.