Las bolsas mundiales han comenzado 2016 con una mala nota y con los índices registrando abultadas caídas, de entre el  4 y el 8 por ciento. El mercado local de valores chino se ha desplomado un  15 por ciento en lo que va del año, lo que ha provocado dos cierres del mercado en cuatro días.
 

Dice el departamento de análisis de Vontobel AM que “no hay duda de que China se enfrenta a una presión económica bajista severa debido al reequilibrio de su economía. Las intervenciones masivas durante el verano de 2015 dirigidas a la estabilización de precios de las acciones locales no han logrado restablecer la confianza, y están aumentando los problemas de credibilidad de las autoridades chinas”. Además, China ha abandonado de facto la suave paridad de su moneda con el dólar estadounidense al ampliar la referencia a una canasta de monedas, lo que ha alimentado la incertidumbre. La menor demanda de China ha provocado una espiral descendente de los precios de las materias primas que pone a los productores y los mercados emergentes bajo mayor presión, lo que da como resultado un deterioro de la calidad crediticia y la devaluación de las monedas locales de los mercados emergentes. La desaceleración del crecimiento chino y los precios de los materias primas provocan un menor crecimiento global, una reducción de la inflación, que las ganancias corporativas globales sean más bajos, pero una bonanza para el consumidor occidental.

Las autoridades chinas probablemente intervendrán otra vez para estabilizar las acciones locales. Mientas que a largo plazo, el éxito de tales acciones es dudoso, puede que surta efecto a corto plazo. China aún tiene margen para flexibilizar su política monetaria aún más e implementar estímulos fiscales. En este contexto, los precios de las materias primas se mantendrán bajo presión, al igual que los activos de mercados emergentes. Al mismo tiempo, las previsiones de beneficio de algunos sectores clave de la renta variable, como energía, minería, automoción o bienes de lujo se enfrentan a un desafío. A pesar de que la actividad manufacturera de Estados Unidos es débil, la Fortaleza doméstica y el empleo apuntan a un mayor endurecimiento de la política monetaria de la Fed. Es justo decir, sin embargo, que la Fed también puede esperar más tiempo de lo previsto antes de subir los tipos aún más a la luz de los acontecimientos actuales. El menor crecimiento y la menor inflación deben alentar al Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) para continuar con sus programas de liquidez.

Por el momento, infraponderar Emergentes

 En este contexto, esta gestora reconoce haber aprovechado la debilidad de los mercados del mes de diciembre para incrementar exposición a renta variable  “añadiendo a nuestras posiciones acciones de mercados desarrollados”. Esto deja carteras que no son inmunes a la reciente oleada de ventas con un sentimiento negativo por parte de los inversores.  Dicho esto, “somos conscientes de los riesgos para el crecimiento mundial y los beneficios globales y estamos dispuestos a reconsiderar nuestra posición si es necesario. Mantenemos una posición infraponderada en los mercados emergentes y tenemos poca exposición a los sectores de renta variable y los países directamente afectados por las cuestiones mencionadas anteriormente”, exponen.